mardi 22 septembre 2009

De visita


Llega el fin de semana. M. coge carretera sin manta. Decide aprovechar el tiempo. Le han dicho que existe una Feria cerca del mundanal ruido. Se desplaza comiendo quilómetros sin engordar ni un gramo. Llega casi de noche, lo cual significa que al día siguiente la verá de día. Colores vivos, calientes. Hace un poco de frío por fuera, no lo siente por dentro. Descubre las calles, las pisotea, las fragmenta, se tornan polvo y descubre sonrisas detrás de las esquinas. Ciudad feliz quizás. Regurgita sensaciones una y otra vez cerrando bien los ojos. Descubre un modesto molino que nos recuerda que por allí pasó un Loco según Cervantes. La Mancha sin mancha disfrazada de amarillos. El verano ha sido largo y grotesco. Ya se llevaron el trigo a otra parte quedando rapadas las dunas.

Entre tanto descubre un corazón de Feria, gigante, suspendido. Es un regalo más en la tómbola. Está bailando esperando a ser recogido por un hombre de hojalata. Palpita de ciudad en ciudad porque le han dicho que estamos faltos de sensaciones. Las recoge todas y las guarda fortaleciendo el pericardio-coraza sin derramar ni una sola gota de sangre. A M. nunca le han gustado los corazones destronados. Éste es distinto. Se queda observándolo, no logra apartar la mirada. Flota entre tanto vaivén. Sabe que jamás le pertenecerá. No se trata de jugárselo todo a una carta para ver si dando el golpe certero acaba llevándoselo a casa. Se trata de llenarnos por dentro. M. aprende. Extiende los brazos en mitad de la rambla y sonríe.



2 commentaires:

Antonia a dit…

"No se trata de jugárselo todo a una carta...se trata de llenarnos por dentro" :Qué palbras más sabias .
Saludos

duendecillo * a dit…

Me gusta la nueva M. que aprende.
Una sonrisa xa ella.
.)