jeudi 15 octobre 2009

Cuentos de la Periferia.

Cuentos de la periferia
Gustarme mucho mucho y todavía más.
Me enganché a Shaun Tan y no sé cómo salir.
Pensé que (te) (me) gustaría.


mercredi 14 octobre 2009

Siempre fui.

. Siempre fui de usar los lápices de colores sin apretar, casi siempre en la misma dirección intentando no sobrepasar los bordes.
. Siempre fui de lápiz de grafito 2H. Detesto el 2B que emborrona mi letra de garrapata manchándolo todo.
. Siempre fui de bolígrafo negro y de esquemas de pocas letras y muchas rayas.
. Siempre fui de papel reciclado de 80 gramos, aunque para aquello más importante me decantara por 90 gramos inexistente en papel reciclado.
. Siempre fui de subrayar lo esencial en naranja y diferentes tonalidades de grises, ahora no los encuentro.
. Siempre fui de entender y desentender.
. Siempre fui de contestar rápido y si no lo hacía es porque ignoraba, fallo garantizado.
. Siempre fui de escribir los números pequeños y de letra pico picuda, eso sí con grandes separaciones entre líneas que permitían pasar rápidamente las hojas.
. Siempre fui de contar con los dedos.
. Siempre fui de no tomar apuntes y de escucha activa.
. Siempre fui crítica con aquellos métodos educativos en perpetua crisis.
. Siempre fui de quedarme con lo insignificante de lo minúsculo y de lo microscópico.
. Siempre fui de distraerme con el vuelo de una mosca y de cazarlas al viento.
. Siempre fui de letras más que de ciencias, para mí incomprensibles.
. Siempre fui de visibilizar la injusticia, gran palabrO.
. Siempre fui de armas tomar sin armas tener.
. Siempre fui presa de una gran sensibilidad y de miedo atroz y de inseguridad y de no apretar mientras escribo.
. Siempre fui de separar bien los temas para desglobalizar.
. Siempre fui de anotaciones en los márgenes, a menudo letras que nada tenían que ver con esa información categórica.
. Siempre fui un poco distinta permaneciendo un poco igual.
. Siempre dudé del siempre y ahora prefiero los a veces.


mardi 13 octobre 2009

Hasta el último detalle cuenta.

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Hace unos años me explicaron que hasta el último detalle cuenta.

Resulta que pasó de verdad. Fue en el Palau de la Música Catalana diseñado por el arquitecto Lluis Doménech i Montaner con las ideas muy muy claras. Desde el principio supo ver lo que a casi todos nos lleva toda la vida aprenderlo. Me fascinó la historia. Resulta que donde hoy se encuentra el acceso principal al Palau, fachada toda acristalada, se encontraba la Iglesia de San francisco de Paula. Cuál fue la sorpresa cuando al demoler la Iglesia para ampliar las instalaciones del Palau, salió a flote toda esta fachada que resultaba "invisible" a los ojos del transeúnte, realizada con tremendo mimo y la misma riqueza de materiales que el resto Durante la construcción el arquitecto recibió muchas reprimendas y quejas por parte de su cliente que veía asus arcas disminuir, pero en su saber hacer hasta el más mínimo detalle contaba, así que no hubo diálogo posible. Todo aquello que resulta invisible a nuestros ojos es gigante, titánico y quizás en algunos momentos lo más importante porque algún día puede salir a la superfície como una tormenta de arena.


Puntos cardinales.


En 4 años no dejé de engordar kilómetros relamiéndome después al llegar a una casa habitada. Entendí que esos miles de trocitos de carretera, desglosados, resultaban más dulces. Ahora no dejo de repasar desgloses que resultan siempre en preguntas y respuestas que a veces acierto y otras fallo aprendiendo que es el eterno tema 7 que falla y mi memoria que se disfraza de recuerdo. Fue bueno el circular en plena puesta de sol, casi de norte a Sur quedándome siempre al Este. A mi izquierda la noche, a derecha colores. Alguien me anduvo explicando lo importante que resulta el pisar fuerte con los pies en la tierra y que para ello el barro constituía la base. Y ahora frota que te frota casi arrancándome la piel.

A veces me dirigía al Oeste (bastantes) hacia un lugar llamado "Terres de Ponent", nombre que entendí este fin de semana. Vi un cartel en la autopista e hice sonar mi claxon, le envié un beso y quiero pensar que llegó. Algún día volveré, no sé si a quedarme, sí a disfrutarme. Me volvieron las ganas de volar a esa cima que tantas veces me acompañó. Desde ella la vista se perdía volviéndose a encontrar de lleno con una vida en constante reconstrucción. Siempre intentaba llegar al mar aunque bien sabía que eso resultaba imposible, poco importaba. Había un Este y en él unas olas que seguro también me necesitaban, soy pez y de los que están cubiertos de escamas. Allí que miraba por si acaso un ocaso se despitaba y me hacía llegar el olor a salitre. Allí la no realidad fue cuestión de supervivencia. Lo curioso del caso es que antes de convertirme en montaña o caracol podían pasar meses sin dejarme caer por horizontes deshabitados. Después, eso se convirtió en necesidad.

Ayer visité las nubes y a un invierno incipiente que asomaba la nariz por el Norte. Recordé que en determinados sitios cuando se habla de invierno no se utilizan metáforas, sinó argumentos en forma de estalactitas de hielo que penden de las barandillas de los balcones.
El hielo hace que te muestres resbaladizo y entonces comprendes aquello de "partirse la crisma". Patinas en un intento vano de reestablecer el equilibrio (perdido).

Me hablaron sobre la urgencia que se dibuja en cadauno de nosotros. Que el tiempo sólo es uno y se agota. Para comprenderlo no tienes más que darle la vuelta a un reloj de arena y así ves el tiempo pasar. Pasa, y mientras, estás perdiendo (otros) 60 segundos. Y te angustias, me angustio, nos angustiamos, os angustiais, imaginando el Plan a seguir pasan otros 60 segundos, quizás incluso algunos más. Y te construyes en base a esa proyección de ti mismo que has ido forjando de la nada en modo condicional que acompañas de los eternos "y si...". Y sí que SI. El despertador no deja de reventarme los tímpanos y no pienso quedarme hipoacúsica, tampoco ser una acusica. Así que apunto a Sur, muy muy al Sur, del todo.




vendredi 9 octobre 2009

C'est à cause de nos lunettes.

À chaque fois que je décide te quitter...
À chaque fois que tu décides me partir...
À chaque fois que nous nous laissons de côté.
C'est à chaque fois que nos lunettes traînent.
À chaque fois que c'est la dernière fois,
C'est à cause de nos lunettes.
Les miennes ont décidé un jour rester
auprès de ton fauteuil.
Les tiennes, c'est tout à fait le contraire.
Froid, froid, froid.
Il fait chaud, chaud, chaud.
Et c'est à chaque fois que je t'oublie
que c'est à chaque fois que tu m'oublis,
que tu regardes.
Et le soleil te gêne.
Parce que c'est à chaque fois que nos lunettes traînent.
À chaque fois que c'est la dernièrne fois,
c'est à cause de nos lunettes.

Et ça recommence.
À chaque fois la même histoire.
Una seule différence.
Mes lunettes sont pour mieux (te) voir.
Les tiennes pour (me) cacher du soleil.




Tipi

Aurora boreal

Un día descubrí la Aurora Boreal
en un documental
y quise entenderla
pero no pude.
¿Cómo puede ser tan bonita?
hay cosas que no tienen explicación.
Quizás es que siempre vuela, vuela muy muy alto
tan alto que siempre está con la Luna.
Y la Luna ya sabes, no hace falta que te explique.
Una vez me contó que se pasa 14 días siendo bulímica
y otros 14 de anoréxica quitándose de encima aquello
que le sobra y le perturba.
En ocasiones yo también soy anoréxica,
otras gilipollas como todos. También bonita cómo no?


En construcción.
Preparo todo lo necesario para irme de viaje.

Cogí la manta, un termo lleno de té,
una vida semidestartalada que me gusta.
Incluso construí una tipi.

Pero me falta algo y no sé el qué.
¿Me ayudas?


mercredi 7 octobre 2009

Vicente

Baobab in Okavango Delta

Vi
cente es un abuelo, mi abuelo, pasa de los ochenta años pero sus ojos siguen siendo azules y su pelo jamás dejó de ser blanco. Ha vivido dos millones setecientas mil aventuras. Era pequeño y estudió en Madrid, bueno allí conoció a gente. Esto es el causante de un "Aconsejo beber hilo" de Gloria Fuertes del año del catapúm que en casa circula, firmado por ella, y parece que habla con su voz de carajillera, me cuenta que "A los pies de la Catedral de Burgos" y yo jamás he ido a Burgos. Si que "nací a los pies de mi madre". Tarea ineludible para verme ahora vivita y coleando. Regresó y construyó algunas fincas que siguen en pie a pesar de los miles de terremoto que han sacudido a Vicente. Algunos incluso imperturbables te dan la bienvenida extramuros. Le encantaban las matemáticas.
Venía a casa y lo primero que hacía er
a abrir la nevera y beberse una agua con gas de ésas que detesto, aunque ese gesto es suyo.

Un dio pagó un curso de inglés a distancia, tenía ya los sesenta, aprendió. Sucede que acto seguido estuvo un tiempo en Nigeria, jamás logré saber qué hacía allí aunque guarda una tonelada de historias que las va sacando de la chistera a cuentagotas para que no se agoten. Conservo una postal suya desde allí y sus sonrisas. Creo que lo pasó en grande. Se enamoró de la vegetación y de un tiempo a esta parte se dedica a escribir sobre ellos sin cesar. Tiene fotos en donde sale él abrazado a esos gigantescos árboles que cobraron vida un día. Se ha quedado con ellos. Jamás fui con él al Jardí Botànic y es algo que queda pendiente. Allí lo conocen, era su paseo preferido semana tras semana, cámara de fotos en mano. Y regresó, tuvo que
hacerlo. Me trajo una bonita pulsera que me la pongo en los días de "guardar", la siento parte de mí. Tengo un abuelo que ha visto elefantes, leonas y cocodrilos.

No recuerdo muy bien cuándo regresó, muy muy poco recuerdo, poquísimo. Lo pasó mal pero un día paseando se encontró con Elisa mientras compraba el periódico y guarrerías para sus nietas. Ella era la quiosquera que le sonreía cada día sin importar la hora ni los madrugones que se pegaba. Se conocieron en domingo y se enamoraron en lunes. Llevan 737 semanas gritándose desde el pasillo de su casa que se quieren. Elisa pregunta desde la cocina ¿Me quieres? y él deja por un instante el boli encima de la mesa levanta la vista, sonríe y reponde "¡Te quiero!". Me siento afortunada, asistí a la boda de mi abuelo cuando sólo contaba con 10 años. Fue chuli. Me regalaron los muñequitos del pastel de boda y claro cómo no, la niñabasurilla los guardó en una cajita bien juntitos y cómodos. De momento suman 16 años y ahora en lugar de Vicente aventurero tenemos un Vicente mimado.

No sé qué le pasa a mi familia que las neuronas se pierden por el Kilimanjaro y jamás encuentran el camino de regreso. "Desmemoriado quiero estar para ser olvidadizo" cantan todas ellas cogidas de la mano mientras van de excursión. Por lo menos se las ve felices. Algo es algo.

Foto aqui


dimanche 4 octobre 2009

Intento de retrato robot.

Una persona que por encima de todo intenta evadirse se llama evasiva. Teme la proximidad, el con-tacto. Esquivo ante cualquier muestra de afecto rehuye y se repliega en su castillo de naipes. Cada día pierde la esperanza ya que cualquier persona (interesante?) con la que se cruce no podrá jamás enamorarle. Porque ama pero detesta pero ama pero repele. Cuando alguien comparte con él algún tipo de espacio (zulo), sabe que no contará."Estas personas dan poco, piden poco y huyen de la intimidad, esto no quiere decir necesariamente, que algunos de ellos no deseen las tres cosas. Simplemente se trata de estrategias defensivas debidas a que en el fondo esperan ser rechazados tarde o temprano."

Y por dentro gritan, chillan
sus células conduciéndoles a un infarto de miocardio silente, que probablemente pasará inadvertido. Quieren salvarse, aunque no pueden. Quieren que les salves aunque no puedas. Nadie puede.
Entiendes cadauna de sus contusiones. Seguro. Pero un muro creció entre él y tú. Viven en una cámara insonorizada, no logran escuchar el canto de los grillos que tanto les gusta y las luciérnagas se siguen muriendo. Pasa que pronto llegará el invierno y eso sí que no lo soporto. Me duele. Tengo frío y se me costipan los dedos de los pies.

Odian los domingos porque son días en los que hay que abrazarse el triple. No saben cómo empezar. Ignoro si quieren aprender. Yo les digo que por la izquierda sin lugar a dudas, aunque ellos suelen responder que hacia dónde queda eso? Y créeme si intuyo que es lo que más anhelan. El desayuno se queda a mitad camino, como todo lo que (no) compartes con ellos. Duele doler y suele también. Entonces te vistes, bajas a la calle y te subes en el coche dirigiéndote a la playa sola siguiendo el eterno plan B al que cambias de nombre llamándolo A, por resultar ser siempre el primero. Comes sol y eso te ayuda a dejar de distorsionar los segundos que siempre serán. Sonríes por no ser así. Debe de ser duro vivir escatimando en muestras de afecto, o no, quién sabe. Yo creo que sí, aunque hubo una vez que no supe querer y me acompaña.

Se dispersan contínuamente, artistas esquivos, ladrones de mentes, jugadores de la carta final. Esperan que la bomba estalle impacientes, para que todo vuelva a empezar una vez acabado, amantes del "Fin". Prefieren los recuerdos enlatados que construyen improvisando. Meten en una caja todos los besos que dieron y que les fueron dados, y cada dos semanas la tiran al mar para ahogar cada resquicio de intimidad, los transforman en sueños vívidos. Y es verdad? Nada se pudo salvar? No sé, ellos dirán. Yo termino aqui donde empecé. Quizás nunca dejé de decir tonterías.

Eso no significa que no captase el mensaje, quedó claro, clarísimo.

jeudi 1 octobre 2009

Niñas.

Eras como lluvia al otro lado del ventanal en un día de esos tristes. Agridulce como esa salsa radioactiva de los restaurantes chinos. Tus falanges bailaban sobre el teclado del piano de cola en aquella aula de techos altos y esa magnífica resonancia. A veces un leve murmullo escapaba de tus arterias indicando que la sangre se estaba secando. Querías gritar, desatarte y sólo lograbas desprender ese ronroneo. Siempre fuiste muy diplomática (hasta que dejaste de serlo). Yo (te) disfrutaba en aquella sesión, una hora en la que me dedicaba a hacer el tonto girando como una auténtica bailarina circense de los años 50, ajena a tu mal. Sudando, liberándome, simulando. Por aquel entonces tú no sabías que me curabas acariciando cada rasguño. Porque tú eras. Eres.

Tu tez pálida no entendía de Vitamina D y así esos largos inviernos desprovistos de cualquier fuente de luz te sumía en el más profundo raquitismo hasta llegar al deterioro mental. A mí me daba por supurar en aquellos días en los que la posición fetal fue nuestra preferida. Nos sentíamos huérfanas. Teorizábamos sin llegar jamás a ninguna conclusión aunque éramos-somos muy muy sabias. Aún hoy conversamos aunque esta vez sí logremos llegar al quid de la cuestión. Chúpate ésa tiempo.

Solías vestir de negro lo que te confería todavía más el aspecto de ultratumba. Aunque jamás fuiste una gótica ni nada por el estilo. Portishead me llegó de tu mano y desde entonces mi coche suena a melancolía desgarrada. Sigo subiendo el volumen durante ese mismo fragmento y mi piel resorprende cada vez, excitándose como si fuera la primera vez aunque resulte la enésima.

Recuerdo que hasta nos enamoramos con una semana de diferencia, sin reconocer qué pasaba. A la vez casi.
Le conociste en esa cena de despedida del grupo ése en el que procurábamos ponernos en la piel del otro en un intento de alcanzar la salud mental. Y os besasteis aprovechando mi huída. A la semana siguiente alguien recorrió kilómetros y se quedó, me arrancó la pena.
Me quedé "Lost in translation". Pasaron unos añitos y naufragamos a la vez, tú aún algo pudiste salvar. Yo me ahogué, demasiada sombra, imagino, o quizás necesidad de regreso al uno. No lo sé. Acabé volviendo a lo mío comprendiendo que los objetos no son nada cuando ningún cardiólogo es capaz de subsanar la derrota de un corazón maltrecho. Cerré la puerta con llave. Ese día comprendí que la casa no estaba falta de luz. Brilló niña, te lo juro.

Y seguimos ahí, en la cuerda floja, como dos equilibristas, unos días más acertados que otros. La locura queda en la mesita de noche, sólo la liberamos cuando nos apetece. Nada de obligaciones (bueno sí unas cuantas, pero sólo las buscadas). Meditamos sin meditar, nos leemos las pestañas escuchándonos la voz. El mensaje sigue pasando. Y lo que no ha cambiado es que te quiero a mi "lado" aunque ese lado sea lejos. Besos.

lundi 28 septembre 2009

Aprender.

. A ir en bicicleta.
. A releerte.
. A sorprenderme.
. A escuchar otoño.
. A pasar hojas.
. A ser así.
. A calarme hasta los huesos.
. A inundar.
. A Escalar.
. A resbalar.
. A tocar el piano.
. A hablar en el momento oportuno.
. A tolerar.
. A generar.
. A dejarme llevar.
. A jugar al azar.
. A levitar.
. A arrastrar.
. A no pensar, pensando.


dimanche 27 septembre 2009

Convenciones.

Que si el azul marino no "pega" con el negro.
Que si sólo existen 360 grados.
Que si un ángulo recto mide 90.
Que si las casas han de quedar orientadas a Sur.
Que si no puedes comer con la boca abierta.
Que si te tiras no flotas.
Que si me miras no reboto.
Que si ayer pasó y hoy simplemente sucede.
Que si esto y lo otro.
Que si no tienes un plan no planeas.
Que si no te estrellas no aterrizas.
Que si no alucinas no Vives.
Que sí que Vives y no sabes el por qué.
Que si el colesterol se desestabiliza.
Que si eres diabético, olvídate del azúcar.
Que si te llenas o te vacías.
Que si el arroz pasado no vale nada.
Que si un evasivo y una ansiosa no pueden.
Que si dependes no eres independiente.
Que si escuchas no hablas.
Que si empieza, acaba.

Que si tal y que cual.


vendredi 25 septembre 2009

Nosotras que no somos como las demás.

Me gustaba teneros al lado cuando estaba insoportablemente nefasta en mis estados de ánimo dismórficos y opacos. Y de vuestras gargantes salía un " estás jodidamente pesada, anda cállate un rato". Me gustaba leeros las cartas de aquellos primeros novios que jamás volvieron a mi vida ni tampoco a las vuestras. Me encantaba llegar al colegio, pensaba que no había nada más intenso que encontrame con vosotras después de un fin de semana infinito donde las borracheras y los minutos se habían transformado en segundos y primeros. Los lunes al sol nuestras cuerdas vocales se agotaban de tanto hablar quedándose disfónicas de tanto revuelo emocional. Aunque yo ya venía sin voz de serie.

Y recuerdo esa falta de orientación y esos pantalones detrozados-corroídos de tanto brincar como locas abrazadas porque sí, nosotras fumamos juntas los primeros Fortuna y pillamos juntas el primer cebollón. El mundo se iba a acabar y nuestras neuronas estaban en pleno auge de decadencia. Maniátika fue la primera, Agua Bendita la segunda y Transfer el tercero, a lo que se sumaron unos grandes puntos suspensivos. Aquellos porros en una colina desde la cual no había horizonte posible pero que nosotras sabíamos perfilar a la perfección. Y salía el sol, siempre salía el sol, jamás defraudaba. Y eso que muchas de nosotras jamás aprendimos dibujar.


Recuerdo que siempre os girábais para revisar si me había dejado alguna chaqueta, algún recuerdo, algún momento tirado por ahí y me lo devolvíais. En Lleida no dejé de perder(me) sin vosotras. Me acuerdo y no me acuerdo porque muchos de los recuerdos no hacen falta ser recordados. Pase uno, dos, tres o incluso siete tiempos, el compás siempre en allegretto. Tus tardes en el conservatorio, mis tardes en alemán, tus fines de semana currando y tus agobios de jamás llegar a tiempo con el paso no paso y pasamos, algunas mejor que otras pero siempre tan altas como la Luna. Yo fui de las otras. También una vaga o una habitante perpetua de las Musarañas, según se mire. Y ahora soy míope y me giro y miro hacia atrás y recuerdo y sonrío y me pongo aquellos hits prehistóricos de vez en cuando que constituían verdaderos manifiestos.

Y no, no es nostalgia, son caminos que ahora de vez en cuando se cruzan, ambivalentes. No hablo de espirales, hablo de que B. está en New York construyendo escenas, S. recién aprendió a surfear, I. trabaja en un proyecto aunque su color preferido es el Verde, M. chiquita se ha vuelto fan de Onetti, juega a ser Amélie en París y ya no se escapa por la ventana, A. no deja de realizar asociación de ideas para recordarlas todas y empezar con la clínica emocional, H. perdió sus ojos y ahora la cámara es una prolongación de su cuerpo, E. está en contínua reforma y ha hecho de ella su modus operandi y yo, M. a secas, no dejo de poner tiritas, leer releer para algún día quedarme en la superficie de la piel, queratinizada a causa del paso del tiempo.

Nosotras que no somos como las demás ( o si), nos reaprendemos en cada cana que se vislumbra.


mardi 22 septembre 2009

Alopecia.

Soy de playa aunque dentro de nada espero que empiecen a bailar las setas en el monte para marcarnos un rock. Empieza otoño y con él los árboles se tornan calvos y las hojas crujen a tus pies. Llueve también.



De visita


Llega el fin de semana. M. coge carretera sin manta. Decide aprovechar el tiempo. Le han dicho que existe una Feria cerca del mundanal ruido. Se desplaza comiendo quilómetros sin engordar ni un gramo. Llega casi de noche, lo cual significa que al día siguiente la verá de día. Colores vivos, calientes. Hace un poco de frío por fuera, no lo siente por dentro. Descubre las calles, las pisotea, las fragmenta, se tornan polvo y descubre sonrisas detrás de las esquinas. Ciudad feliz quizás. Regurgita sensaciones una y otra vez cerrando bien los ojos. Descubre un modesto molino que nos recuerda que por allí pasó un Loco según Cervantes. La Mancha sin mancha disfrazada de amarillos. El verano ha sido largo y grotesco. Ya se llevaron el trigo a otra parte quedando rapadas las dunas.

Entre tanto descubre un corazón de Feria, gigante, suspendido. Es un regalo más en la tómbola. Está bailando esperando a ser recogido por un hombre de hojalata. Palpita de ciudad en ciudad porque le han dicho que estamos faltos de sensaciones. Las recoge todas y las guarda fortaleciendo el pericardio-coraza sin derramar ni una sola gota de sangre. A M. nunca le han gustado los corazones destronados. Éste es distinto. Se queda observándolo, no logra apartar la mirada. Flota entre tanto vaivén. Sabe que jamás le pertenecerá. No se trata de jugárselo todo a una carta para ver si dando el golpe certero acaba llevándoselo a casa. Se trata de llenarnos por dentro. M. aprende. Extiende los brazos en mitad de la rambla y sonríe.



Vivir


Se levantó un día cuaquiera y a su alrededor todo era Luz.
Ni corta ni perezosa se dedicó a Vivir.



Creciente.

Ayer la Luna fue una sonrisa sutil, muy muy delicada.


jeudi 10 septembre 2009

Amanece.

Con la seguridad que proporciona el saber que cada día resulta distinto.


Mujer sin sombra.



Ella no es como las demás. Se levanta por las mañanas cogiéndose su tiempo de desvelar a los múltiples granos de arena meciéndoles al son de Fever. Y así, es verdad cualquiera se levanta. Y lo mejor es que lo haces sonriendo y moviendo la cadera de forma sugerente. Se cree Gilda o Peggy Lee. Aunque sea de buena mañana y el momento del día no corresponda. No le hacen falta aquellos trajes de noche para eclipsar. Se llama Luna y el Sol queda en segundo plano. Jamás ha tenido un camisón de seda, no puede permitírselo aunque su piel es suave y sabe insinuarse hasta llevando un antifaz y eso que con la mirada asesina cualquier propósito de Vida en común que recibe. Ellos lo saben, es inalcanzable. Se vuelven locos compartiendo sueños. No es una femme fatale. Nada de eso.

La llaman la mujer de hielo y lo que pasa es que conoce El secreto. Todo resulta efímero.
No puede pertenecerles por mucho que lo intente. No se trata de intentar. Sale de vez en cuando a recorrer la ciudad, noctambula y nadie resulta mejor que ella para hacer de guía. Fotografía cada sombra para no olvidarla jamás. Jamás nadie ha podido inmortalizar la suya. Sin sombra, nada ni nadie puede dibujar su rastro. La luz no es lo suficientemente potente para marcar su huella. Las calles no pueden asimilarla. Nadie ha podiso jamás en realidad.
Podría contar miles de cosas de ella, resultó ser mi vecina,... aunque si no tuviste el placer de conocerla de nada sirve que yo cuente. Ella es Leyenda.


samedi 5 septembre 2009

Planetas



" Eres como una Ciudad
que se apaga al despertar

te miro y no dices nada.
[...]
Tú te acercaste a mí
como un tren a una estación
abandonada.
Yo me alejé de ti
como la oscuridad de la mañana.
[...]
Yo me acercaré a ti
como un lápiz al escribir tu nombre.
Tú te alejarás de mí
como el zumo
al exprimir entre las manos.
[...]
Todo llega siempre tarde
cuando te sientas a esperar.
NO quiero que todo acabe
justo antes de empezar
no quiero que todo empiece
justo antes de acabar. "



Ya está bien.

No paraban de decirle que se bajara de las nubes, que tenía miles de pájaros en la cabeza.
Un día decidió sacrificarlos a todos y entonces ... elefantes poblaron su azotea.
Ese día dejó de tener alas aunque continuó volando agitando las orejas.